Estudiantes estresados

El desarrollo de las praxis odontológicas es intensa, ardua y sin dudas implica un deterioro tanto físico como mental, variables que mal conjugadas suman riesgo. Puedo retroceder unos pocos años, y revivir momentos en que como estudiante de odontología viví disímiles grados de estrés y ansiedad que influyeron en mi desempeño académico-clínico, y a los que pude dar salida en las páginas de Detritus (pasquín odontológico universitario).

La situación de impotencia ante el sistema normativo, miedo a lo desconocido y fraguable, conflictos interpersonales, competencia con los pares, ambiente ruidoso, insuficiente iluminación en los ambientes de estudio y lugar de trabajo, falta de tiempo libre, días de más de 24 horas (no respeto al creditaje), retrasos en los trabajos de laboratorio, inasistencia de pacientes y luchas con formadores suman obstáculos que hay que salvar en distintas fases de la carrera para poder alcanzar las metas. Esas metas que deben cumplirse prontamente y que para ello la destreza y habilidad mecánica-psicológica (que deben llegar sí o sí, más temprano que tarde) pueden ocasionar un estado de angustia que sólo los que hemos vivido el proceso formativo podemos comprender.

“Los deben”: Un joven, estudiante de odontología, en un periodo de madurez y vulnerabilidad por cierto, debe mostrar tempranamente el pulso de un relojero pero en un ambiente dinámico y contráctil o en preclínicos con baja oxigenación. Debe ser capaz de motivar, de persuadir, de brindar tratamientos y servicios del todo necesarios pero que muchas veces los favorecidos no desean. Debe ser capaz de calmar y comprender los miedos, ansiedades y lidiar con las limitantes económicas de los pacientes; y junto con esto, tener tiempo para tareas, pruebillas, pruebas acumulativas y finales u otras actividades que son retos constantes. Son las reglas del juego y hay que rendir.

¿Es distinto esto a otras carreras?. No lo sé, conozco pocas como para esgrimir una opinión fundada. Pero no deja de ser cierto que el combinar en googleos estrés y estudiantes de odontología da varios cientos de resultados.

Pienso en rol docente, y quiénes más que nosotros podemos comprender mejor por los momentos en que nuestros estudiantes se mueven. Se acerca fin de año, y el ascenso o el encuentro con el abismo muchas veces están a un par de décimas. No se nos puede olvidar que fuimos terneros y que esas mentes inquietas y pensantes de primero no deben transformarse en androides egresantes de sexto, ya cansados de luchar y sin creatividad para entregar al mundo, que espera con ansias sus servicios. “Los no podemos”: No podemos gustar de causar malestar, no podemos ser indolentes ante el sufrimiento y preocupación, no debemos ahorrar palabras y cercanía cuando éstas son necesarias, a la carrera no se entra siendo cirujano dentista, se egresa siéndolo, mereciendo el proceso de toda nuestra paciencia y comprensión, ya que prontamente nuestro país nos verá como colegas.

Gusta muchas veces el sistema educacional del pregrado odontológico caer con hierro, sin embargo, el objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás. Saludos y aguante a nuestros estudiantes, queda poco para vacaciones.

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