¿Perdimos el rumbo y la batalla contra la caries en Chile?

Hace algún tiempo atrás en CreoSalud conversaba con algunos colegas sobre la caries dental, las reflexiones que originaron la conversación tuvieron su cuna en los Trabajos Voluntarios de Verano organizados por el Grupo de Odontología Preventiva de la UTALCA.  Como estudiantes y profesionales de la salud de la cavidad oral (lea la pregunta que sigue, deténgase y piense) ¿Sabemos lo que se necesita para mantener un paciente sano para siempre? Algunos podrán sorprenderse pero la mayoría de los consultados coincide en estos puntos: investigación, educación, intervención temprana, prevenir y reparar el daño, controles periódicos, siendo este último esencial para el asentamiento y consolidación de los demás. Pueden agregar las acciones que estimen en cada uno de esos pilares, pero llama la atención que conociéndose los desafíos centenarios de la odontología, todavía no podemos hacer frente eficientemente al problema odontológico de más relevancia para nuestro país y el mundo.

Las actividades profesionales en odontología, desde sus inicios se han dirigido especialmente a la rehabilitación y restauración de las estructuras dentarias como consecuencia de la disolución que genera la caries dental; la odontología como profesión no se creó con un enfoque preventivo, sino curativo y restaurador, avanzado en áreas de rehabilitación, cirugía y estética, así como en la mayoría de sus demás especialidades, con tecnología de punta (aunque solo aprovechadas por aquellos pacientes que pue­dan pagarlas).  En caries, teniendo en cuenta la evidencia disponible, prácticamente más del 60% de las actividades clínicas efectuadas por los Cirujanos Dentistas se ubica en la etapa del “después” de la enfermedad; el 25 %, en la del “durante”, y solamente el 10 %, en la del “antes” de la enfermedad, es como si en la poliomielitis el esfuerzo estuviese en mejorar las sillas de ruedas y no en la vacuna.

odontologiallegatarde

Odontología, acciones clínicas que históricamente han “llegado tarde.”

Aun cuando dos de los propósitos principales de las instituciones de educación odontológica en Chile son preparar profesionales capaces para resolver los problemas de salud bucal del país y el Mundo junto con hacer que sus egresados se incorporen rápidamente al mercado de trabajo, con la crisis odontológica (que llegó al parecer para quedarse) ninguno de los dos se ha logrado satis­factoriamente. Por un lado, los índices de salud bucal del país (caries y enfermedad periodontal) no han mejorado; por el otro, el mercado laboral para los Cirujanos Dentistas que recién egresan ha disminuido significativamente, pese a la movilidad territorial a zonas extremas. Sumado a esto, los desafíos económicos del país, la falta de educación dental en la población y la sobrepoblación profesional hacen que el Cirujano Dentista busque en los tratamientos dentales que ofrece mejores beneficios económicos personales, por lo que la estética, los implantes, los blanqueamientos dentales, las rehabilitaciones ora­les y los ofertones y sobretratamientos (rayando en la ética) se tornan en prioridades dentro del modelo de servicio de la práctica privada y, de este modo, la prevención y por cierto la profesión continúa siendo relegada y menospre­ciada. Para la población que solo tiene acceso a los servicios de salud que ofrece el Estado a través de sus instituciones, los tratamientos dentales se limitan a un modelo de servicio básico y mínimo, que no ha cambiado en las últimas décadas. Tristemente el parcheo (tapar, tapar) y las actividades mutiladoras tiene concentrados y agobiados a los colegas, asfixiando la verdadera intervención para el cambio perdurable (ya que todos sabemos qué se debe hacer, así partió esta columna). Poco ayuda también el pago por altas, contratos a honorarios para profesionales de la salud y el estímulo sólo por las “acciones clínicas” (nefasto estímulo a una variable rendimiento, una “cosa” que debiese ser revisada). La salud no se debe rifar, y para ello es necesaria la estabilidad laboral y poner el foco en lo que importa.

calidadprofesional

Campaña en búsqueda de la calidad profesional. Colegio de Cirujano Dentistas de Chile, 2013.

Dicen que en nuestro país hay un dentista por cada 900 pacientes. Pese a la alarma, veámoslo desde otro punto de vista, hay 900 oportunidades para salir airosos y mantener pacientes sanos para siempre. El problema de la crisis odontológica que trae como consecuencia perder la batalla contra la enfermedad que define al Cirujano Dentista tiene muchas aristas, donde la Universidad, el Servicio Público y lo Privado convergen, y aunque parezca utópico es necesario una coordinación. En nuestro país la educación odontológica carece de una pla­neación (gusta de cambios de malla sin evaluación del proceso) y de una normatividad actualizada para la formación de recursos humanos, la administración de las escuelas y el desarrollo de investigaciones acadé­micas prioritarias. El verdadero propósito del proceso enseñanza-apren­dizaje determina de una manera concreta sus propios contenidos. Si el objetivo es la salud, los contenidos deberán ser diferentes que si fuera la enfermedad, si el énfasis se da en los aspectos de cu­ración y rehabilitación, los contenidos seguramente, no serían los mismos que en el caso donde la prevención fuera lo más sobresaliente y valioso. Se podría partir por repensar el Odontólogo que la realidad social requiere en el ambiente Universitario, dotar al estudiante de herramientas exitosas para la erradicación de la enfermedad, estimular su proceso formativo con el reconocimiento a sus acciones preventivas (mejor será pacientes con una excelente control de higiene que una corona o una prótesis, lógicamente agregando significativamente más valor en la evaluación a la primera, para que desee lograrse).

trabajos voluntarios odontología

Charlas educativas sobre salud bucal a niños de Queilén, Isla de Chiloé, Trabajos Voluntarios de Odontología, 2008.

Desde el punto de vista epidemiológico, el impacto de la pro­fesión en la salud bucal de la población chilena aún es poco significativo. Muchas veces su calidad de atención no corresponde con lo esperado, debido a la poca o nula actualización del personal profesional (o derechamente en instituciones no se permite esta actualización) y a la falta de equipo e instrumental o su obsolescen­cia. En algunas entidades, el presupuesto asignado es insuficiente para cumplir con la demanda mínima de la población, y el Cirujano Dentista de modo pasivo no hace frente a la autoridad, representando muchas veces un rol de ejecutor, justificando la carencia de sus propios cuestionamientos o deficientes terapias a las falencias del propio sistema (del que es arte y parte). Si los recursos son escasos y la salud odontológica quiere ser lograda, se debe poner el énfasis en las generaciones del mañana, controlar y recontrolar hasta el cansancio a nuestros niños, jóvenes y embarazadas, y que la estadística deseada sea efectivamente la mantención y mejora de los índices de salud, aunque sean necesarias auditorías más , seguimiento constante y nuevas formas de medir el éxito de los colegas.

Un gran número de Cirujanos Dentistas está compitiendo por ejercer en un mercado de pacientes usualmente restringido a los centros urbanos y a los segmentos socioeconómicos altos y medios de la población. Hoy, la oferta de servicios se está incrementando sin una planeación consciente y por otra parte, la demanda de atención de la pobla­ción se encuentra en descenso. Con una planificación inteligente, que sea el sector privado quien reciba a quienes no pueden acceder al público, por el nuevo enfoque. Que sean estos los colegas que estén con la labor de reparar el daño y devolver la estabilidad al sistema por el uso y envejecimiento, con prestaciones que tengan un valor justo para los pacientes y dignos para la profesión. Que la investigación sea la herramienta que evalúe el cumplimiento de nuestros objetivos, hay un terreno fecundo para ser explotado.

creosalud

Centro Odontológico CreoSalud (salud privada), operativo odontológico rural gratuito en el sector “El Trozo”, Cauquenes, 2013.

Las crisis son épocas de oportunidades, hay que ser realis­tas y cambiar estrategias que sí se logren en el corto, mediano y largo plazo; para no seguir combatiendo de la misma manera una enfermedad no controlada y que desde hace décadas ha  ganado la batalla. El futuro de la profesión odontológica va de la mano de la caries, el abordaje exitoso de cualquiera de ellas incidirá positivamente en el tratamiento de la otra. La caries ha ganado la batalla en Chile, esperamos que no gane la guerra. Me siento esperanzado.

Este artículo está publicado en Dentopolis, edición de Julio de 2014.

Google Académico http://scholar.google.com/citations?user=3fWOPJEAAAAJ&hl=es

¡Valora este artículo!