El Tesoro más Grande

No es de mi ciudad y equivocadamente llegó a mi consulta. Cuando supo de su equivocación me dijo: ¡Cosas de Dios!, además de aducir a él muchas veces a lo largo de la primera sesión, la de diagnóstico. Su religiosidad me llamó la atención y efectivamente, personas con la religiosidad a flor de piel generalmente no son Católicas, no sé por qué, pero frecuentemente es así. Luego de la primera sesión de diagnóstico y solución de su emergencia, vino la sesión de la Valorización del Plan de Tratamiento. En esta sesión la Sra. Sara que estaba acompañada por una de sus hijas me regaló un libro. La tercera sesión de trabajo, terminando ya un tratamiento de conductos  y comenzando con la fase de restauración, la Sra. Sara, madre de tres hijos, dueña de casa, dirigente habitacional, hizo algo que ningún paciente me había pedido hasta ahora: Me pidió que le enseñara a cepillarse los dientes.

Quizás para ustedes esto no sea nada fuera de lo normal, y eso puede ser debido a que siempre he pensado que a cada visitante de mi sitio los mueve una fuerza en común, el deseo de saber un poco más sobre el estado de su salud bucal o cómo mantener la salud, pacientes de elite… pero en el box odontológico la mayoría de los pacientes acude a parchar cada diente, lo que no está mal, porque hay que frenar el daño… y una vez restaurada la anatomía, la función, la estética, se creen sanos… pero esto no es así, no es lo óptimo, porque la salud oral no viene primeramente de la boca, ni de las manos, ni del cepillo, la pasta o el enjuague, viene de la mente, de la consciencia.

Restaurar el daño es el primer paso en odontología. Pero lo óptimo es seguir hacia la eficiente remoción de la placa bacteriana organizada para causar daño.

Si no existe un real “querer” por cambiar, la salud bucal nunca llegará, y si este “querer” no se mantiene con la “constancia”, la salud no se mantendrá, si no hay un Cirujano Dentista que le interese motivar y enseñar, el proceso no se iniciará. A menudo les cuento esto a mis pacientes.

¿Quién está dispuesto a valorizar un programa dental en que le enseñen a cepillarse los dientes? ¿A utilizar las herramientas correctas para llegar a la salud oral y mantenerla? Una decisión inteligente, pero difícil.

He comprobado que son pocos los pacientes que pagarían porque les enseñaran a cepillarse los dientes y a elegir las herramientas adecuadas para la higiene. Algunos casi toman como una frescura cobrar por este servicio, o más aún creerlo de poca importancia. Es un error monumental creer que el cepillado de dientes es “sencillo” y poco importante. El cepillado de dientes o más correctamente “La Remoción de la Placa Dental y Gingival” (bacterias en dientes y encías) es la llave para la salud, es un verdadero tesoro.

Lo más hermoso que se puede intentar en odontología es tratar de que el paciente no manifieste más signos y síntomas de su enfermedad, para que mantenga sus piezas naturales toda la vida, y esto se puede.

La odontología se ha centrado por años en tratar las manifestaciones de la enfermedad… es como si en medicina se tratara de crear cada día mejores sillas de ruedas contra la poliomielitis en vez de haber buscado la vacuna para erradicarla… esto es así, y por supuesto poco inteligente pero rentable.

Comprender que la Enfermedad Bucal (cualquiera derivada de un mal control de placa bacteriana) comienza en la mente, me llevó a asistir al Individually Trained Oral Prophylaxis (ITOP). Allí vi plasmadas muchas de mis inquietudes y cuestionamientos, además de aprender a controlar eficazmente mi propia placa bacteriana oral, ¿clave si lo quiero enseñar no?

En el ITOP formé parte de un entretenido grupo de trabajo. Al centro Katherine, la instructora. El hombre de la derecha, soy yo.

Es que en las escuelas dentales una gran parte de la malla curricular se dedica a presentar los problemas y restaurarlos, pero muy poco tiempo a prevenirlos, y si es así mucha teoría, poca práctica.

Vuelvo al inicio, el control de la comunidad bacteriana organizada para dañarnos es la clave, el tesoro más grande en odontología es la profilaxis y ésta debe ser tan precisa como el mejor ajuste de una corona.

¿Quiénes están dispuestos a enseñar las técnicas para una profilaxis de calidad? También son pocos, por la baja rentabilidad. Es indudable que debemos ganar dinero para subsistir, y aquellas acciones más complejas, los planes de tratamiento de más alto costo nos darán un buen pasar, esto es así, por esto luchamos, estudiamos y endeudamos.

En el sistema de salud pública se hacen muchos esfuerzos por restaurar el daño, el primer gran paso,  todo mi reconocimiento para los colegas que buscan día a día hacer lo mejor!, pero restaurar el daño no quiere decir que se llegue a la salud bucal.

D.A.S.O.

Hace tiempo vengo preparando un programa privado que he denominado “Desarrollo de Autocuidado y Autonomía para la Salud Oral (D.A.S.O.)”, que pretende desarrollar primero el hábito de la higiene oral (cualquier tipo de higiene es mejor que ninguna), luego que cada paciente reconozca en su boca las zonas de riesgo para establecer en ellos una profilaxis efectiva y atraumática, y finalmente en base al diagnóstico establecer períodos de refuerzo, necesarios para mantener el nivel alcanzado.

Este programa no es para cualquier paciente, lamentablemente. Es para aquellos que realmente quieren mejorar, se encuentran motivados y se esfuerzan por hacerlo – los pacientes de elite, en cuanto a preocupación por su salud bucal – que probablemente sean 1 de 10, pero allí está. Este paciente va a recibir el tesoro más grande y hermoso que puede entregar la odontología, la clave para la salud y esto no puede ser a medias, ni gratis.

Le he hablado sobre DASO a la Sra. Sara, quien ha manifestado su total entusiasmo, ella está a la espera de finalizar la fase restaurativa, para comenzar a pavimentar el camino a la salud bucal duradera. Mientras ella espera, mañana realizaré en una familia la primera sesión de DASO.

Sinceramente espero que con mayor frecuencia aparezcan pacientes interesados por mejorar, por tomar el desafío que les planteo y por hacer todos los esfuerzos por lograr una higiene oral óptima, de la mente a la boca, como debe ser!, mientras tanto la mayoría de los esfuerzos en nuestro país los debemos focalizar en restaurar las estructuras dañadas, para en un futuro no muy lejano comenzar a curar a las personas.

Que tengan un lindo día.

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